Evalt II von Fluvian
El segundo hijo de la casa von Fluvian, tal vez no fuese tan hábil como su hermano, pero ahora era el heredero. Su habilidad con las armas tampoco distaba tanto de la de Oswald, pero era más dado a las letras y a las ciencias, pues prefería la pluma a la espada. Su padre, comprendía esto y, pese a que no podía alegrarse de tener a dos hijos tan distintos, apreciaba como era cada uno de ellos.
Evalt fue el encargado de ir a defender el Vado del Pardo con algunos soldados, entre los que destacaban nuestros protagonistas.
Después de la victoria, llegaron las notícias de que el rey había muerto y, por ello, él se convirtió en rey. Pero algo olía mal a Agatha y Aenaluck, que decidieron investigarlo. Y lo que descubrieron...
Resultó que Evalt había contratado a la Hermandad de Asesinos para que acabasen con su hermano. Así pues, en la batalla de Malekith, una flecha impactó en la espalda del heredero, situando a Evalt como primero en línea de sucesión.
Por otro lado, el rey Rickard IV había contratado a los orcos para que destruyesen sus tierras y de esta forma poder incumplir el tratado de Thanedd, por el cual no debían tener un ejército superior a las diez mil unidades. Sin embargo, el tratado estipulaba que si uno de los reinos firmantes recibía un ataque, esta cifra podría aumentar. Evalt, sin embargo, había sido más astuto y, al saber que Rickard IV en persona iría a supervisar la batalla contra los orcos, decidió contarles el plan a estos últimos para que pudiesen acabar con el líder de Fluvian.
Cuando Agatha y sus compañeros liberaron a la princesa Elianor de Malekith, Evalt envió a sus perros tras ellos. Puso una recompensa sobre la cabeza de la Víbora Roja y su grupo, puesto que descubrió que le habían robado las cartas que lo incriminaban en la muerte de su hermano y su padre. Sin embargo, prosiguió en su afán por conquistar Malekith, pues el reino estaba debilitado tras la fallida invasión a Fluvian y era presa fácil de sus huestes.
Después de la victoria, llegaron las notícias de que el rey había muerto y, por ello, él se convirtió en rey. Pero algo olía mal a Agatha y Aenaluck, que decidieron investigarlo. Y lo que descubrieron...
Resultó que Evalt había contratado a la Hermandad de Asesinos para que acabasen con su hermano. Así pues, en la batalla de Malekith, una flecha impactó en la espalda del heredero, situando a Evalt como primero en línea de sucesión.
Por otro lado, el rey Rickard IV había contratado a los orcos para que destruyesen sus tierras y de esta forma poder incumplir el tratado de Thanedd, por el cual no debían tener un ejército superior a las diez mil unidades. Sin embargo, el tratado estipulaba que si uno de los reinos firmantes recibía un ataque, esta cifra podría aumentar. Evalt, sin embargo, había sido más astuto y, al saber que Rickard IV en persona iría a supervisar la batalla contra los orcos, decidió contarles el plan a estos últimos para que pudiesen acabar con el líder de Fluvian.
Cuando Agatha y sus compañeros liberaron a la princesa Elianor de Malekith, Evalt envió a sus perros tras ellos. Puso una recompensa sobre la cabeza de la Víbora Roja y su grupo, puesto que descubrió que le habían robado las cartas que lo incriminaban en la muerte de su hermano y su padre. Sin embargo, prosiguió en su afán por conquistar Malekith, pues el reino estaba debilitado tras la fallida invasión a Fluvian y era presa fácil de sus huestes.

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