Arthuin el Orador
"Y de los cielos descendió Arthuin, poderosas sus alas y más rápido que el viento"
~Pasaje del libro Atali~
El mundo se ha vuelto loco si pensamos que los dioses han descendido al mundo mortal a combatirse los unos con los otros, pero según las leyendas, Arthuin de cabello castaño y ojos de ningún color concreto, fue el primero que descendió.
Según las leyendas atalis, Arthuin era el dios de la palabra, el lenguaje y la diplomacia. Sus artes oratorias eran tales que podía convencer a cualquier cosa o ser vivo de que hiciese aquello que le pedía.
Arthuin era la pareja de Celerrian, pero después de la maldición del demonio, su esposa era incapaz de sentir nada. Por ello, Arthuin empezó a distanciarse de ella. Empezó a fijarse cada vez más en el mundo mortal. Desde el mundo celestial, toda la vida mortal era insignificante, pero Arthuin pasaba horas observando a aquellos pequeños seres organizar sus vidas. Se fijó en una joven muchacha de nombre Kathadia. Era granjera y trabajaba duro para que sus ancianos padres pudiesen sobrevivir. Un día, su mula le cayó encima. Probablemente habría muerto si una figura alada no la hubiese liberado.
Desde aquel momento, Arthuin empezó a bajar al mundo mortal con frecuencia, a hablar con aquella mortal. Y poco a poco se fue enamorando. Un día, decidió que dejaría su divinidad atrás y que viviría una vida mortal con su amada. Cogió un cuchillo y de un tajo se cortó las alas. Pero aquellas eran demasiado poderosas como para dejarlas en cualquier lugar, así que las enterró.
Cuando Kathadia le vio, le preguntó por aquellas hermosas alas y Arthuin respondió que había renunciado a ellas por ella. Kathadia y él vivieron en la granja durante semanas, hasta que, finalmente, Arthuin tuvo el valor de decirle a Kathadia que había enterrado sus alas. Ella, desconcertada, le preguntó que por qué y el le respondió que su divinidad era demasiado peligrosa para aquel mundo mortal. Kathadia le preguntó el lugar donde había enterrado aquellas alas y como él confiaba en ella y no le podía negar nada, decidió revelarle la localización.
Al día siguiente, cuando Arthuin despertó, nadie yacía a su lado. Buscó a Kathadia por toda la casa pero no logró encontrarla. La buscó por toda la ciudad, pero ella había desaparecido. La llamó, pero Kathadia no lo oyó, puesto que se elevaba hacia el reino celestial con las alas de Arthuin atadas en la espalda.
Cuando Kathadia llegó al reino celestial, se encontró con Celerrian, que creía que su esposo había vuelto a casa después de un largo tiempo de quehaceres en el mundo mortal. Celerrian vio a aquella desconocida portando las alas de su esposo y supo lo que él había hecho. Celerrian se acercó al abismo que llegaba hasta el reino mortal y maldijo a su esposo a vagar por la tierra por siempre jamás.
Desde entonces, Arthuin vaga por el mundo mortal, buscando redimirse de alguna manera, buscando a Kathadia para que le devuelva sus alas y su divinidad.

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