Olgierd Stüberudd
Cuando los caballeros supieron de él por primera vez, había montado un bloqueo sobre las islas Lembaeh, seguramente para establecer aquellas islas como su base de operaciones.
¿Quién no había oído hablar del infame capitán Stüberudd y de la Tormenta Solitaria? ¿Cómo, que vosotros no sabéis quién era? Os hablaré de él.
En una aldea de Retag nació un niño al que llamaron Olgierd. Tenía poca edad cuando se subió a su primer navío como grumete. Era hábil y a pesar de su temprana edad (14) pronto se convirtió en un marinero de pleno derecho. Pasaron muchas lunas hasta que el mercante en el que navegaba se quedó anclado a un arrecife en la bahía Retag. Los marineros empezaron a morir de hambre y, por si fuera poco, la peste empezó a azotar el navío. El único que logró sobrevivir a este incidente, fue el pobre Olgierd, inmune a la enfermedad.
Un barco pirata lo encontró en un pequeño bote, a la deriva. Había dejado atrás el barco y había zarpado en busca de la costa. Estos piratas lo adoptaron como a uno de los suyos y el joven de 16 años empezó su vida como criminal. ¿El apodo que le pusieron? Stüberudd, que en lengua nórdica significa "náufrago".
En la Sangría Silenciosa, Olgierd aprendió la vida de un pirata, una vida de desfase y extrema libertad, una vida que llegaría a amar. Sin embargo, todo eso se fue a pique cuando la marina del reino Alfäkyn los tomó por sorpresa y les abordó. Ninguno de los piratas logró escapar excepto Olgierd, que se arrojó al mar y desapareció bajo las olas.
Tiempo más tarde, un joven compró un navío, la Tormenta Solitaria, un drakar ligero con el que navegaría por los mares. Este joven contrató a una tripulación y empezó a darse a conocer como pirata. El capitán náufrago, el capitán Stüberudd.
Sus asaltos en alta mar fueron cada vez más conocidos y temidos y cuando la calavera en harapos hondeaba sobre un barco, los marineros se temían lo peor. Poco a poco, el capitán Olgierd fue ganando más y más reputación e incluso varias bandas piratas pasaron a estar a sus órdenes. Así pues, el capitán náufrago, pasó a ser almirante y su pequeña flota era tan odiada como temida.

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