Cohnthel

"Acostaos pero no cerréis mucho los ojos. Esos hijos de puta van a volver."

 ~Darm Farast, aventurero~


Antaño fueron elfos, pertenecientes a un clan del sur, los hijos de Cohn. Habitaban las tierras de alrededor del Macizo de Fausto y comerciaban con sus parientes del sur, los del clan de Irmsadil. Sus tierras eran prósperas pues sacaban mineral de las montañas y lo vendían. Sus gemas eran conocidas entre todos los elfos y superaban con creces a las de los enanos, pues su dominio de la magia les daba la posibilidad de embellecer sus obras y capturar la luz del sol y de las estrellas en su interior. Por esa razón las gemas de los Cohn relucen en las tinieblas. 

Sin embargo, llegaron los humanos, con espadas y arcos e invadieron el territorio del clan de Cohn. El rey Cohn plantó batalla a aquellos invasores y durante muchos años hubo una feroz guerra entre aquellos seres de corta vida y los elfos de las montañas. Sin embargo los humanos se reproducían más rápido y pronto superaron en número al clan de Cohn que sufría pérdidas cada vez más duras. Cuando en una batalla el rey Cohn murió, todo se vino abajo. Los elfos de las montañas, sin un líder claro, decidieron retirarse al Macizo de Fausto y se establecieron en las minas. No sabían que algo más moraba en el interior de la montaña. Cuando consiguieron dar muerte al oscuro ser, ya era tarde y una maldición pesaba sobre ellos. No volverían a ver la luz del sol ni de las estrellas. No volverían a contemplar la luz de sus gemas. Fueron sentenciados a permanecer en una oscuridad total. Desde entonces, los elfos empezaron a cambiar y se convirtieron en lo que son hoy en día. 

Pocos son los que han tenido la posibilidad de contemplar a un cohnthel pues no dejan supervivientes. Habitan bajo tierra, en las tinieblas con las ciaturas de las que se alimentan, los cauros. Sin embargo, en ocasiones, salen de sus madrigueras para cazar presas. Así pues, marchan de noche, en grupos de no más de cinco individuos, preparados para la cacería. Usan armamento embellecido y lustrado, tratado por buenos herreros y sus armas tienden a estar envenenadas por el veneno de los cauros. 

En las peleas contra ellos es necesario evitar a toda costa las heridas producidas por sus armas, pues una dosis de este veneno puede resultar fatal para el organismo. Afortunadamente existen varios antídotos para el veneno de cauro. También cabe destacar que viajan en grupo y si su capitán muere, todos los cohnthel del grupo atacarán directamente al asesino del líder sin considerar si hay más enemigos cerca. 

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